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La voz de la inexperiencia

๐‘†๐‘’ ๐‘ ๐‘’๐‘๐‘Ž๐‘Ÿรณ, ๐‘‘๐‘’ ๐‘™๐‘Ž ๐‘›๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž. ๐‘๐‘œ ๐‘ ๐‘’ ๐‘ž๐‘ขรฉ ๐‘‘๐‘’๐‘๐‘–๐‘Ÿ๐‘™๐‘’. ๐ป๐‘œ๐‘ฆ ๐‘ฃ๐‘–๐‘’๐‘›๐‘’ ๐‘Ž ๐‘๐‘Ž๐‘ ๐‘Ž ๐‘ฆ ๐‘ ๐‘’๐‘”๐‘ข๐‘Ÿ๐‘œ ๐‘ฃ๐‘Ž ๐‘Ž ๐‘’๐‘ ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘™๐‘Ž ๐‘๐‘œ๐‘›๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘”๐‘Ž, ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘œ ๐‘›๐‘œ ๐‘ รฉโ€ฆ


Jessy reservรณ parte de su sesiรณn para que yo pudiera ๐‘’๐‘ฅ๐‘๐‘™๐‘–๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘™๐‘’ cรณmo sostener a su amiga. Podรญa escuchar la presiรณn por decir lo correcto para un llamado en crisis. Y aunque no por desamor, Jessy tambiรฉn se mostrรณ desilusionada cuando confirmรฉ que para estas cosas no hay instructivos ni protocolos de intervenciรณn.


ยฟAcaso serรก cultural o directamente producto de ser humanos que hay cierta tendencia a presentarnos con ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘ข๐‘๐‘–๐‘œ๐‘›๐‘’๐‘  ante personas amadas que nos buscan?


En el imaginario colectivo asociamos la empatรญa con ๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘‘๐‘’๐‘Ÿ, ๐‘ ๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘Ÿ lo que el otro atraviesa y entonces urge aliviar su sufrir con palabras iluminadas. Y muchas veces ese ๐‘ ๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘Ÿ no estรก porque no lo hemos vivido o si, pero de una manera tan diferente que es mรกs respetuoso callar, que decir. Y en cambio acompaรฑar, escuchar sin preguntar ni concluรญr.


Estar para lo que el otro necesita de ๐‘š๐‘– en ๐‘ ๐‘ข circunstancia.


Es el otro y su pincel quien nos dibujarรก el cรณmo mientras tramita su angustia, sus dudas, su dolor psicolรณgico. No somos aceleradores de procesos sino tan sรณlo momentรกneas figuras de referencia de quienes deciden mensajear, llamar, convocarnos o visitarnos. Estemos, sin mรกs.


No flasheemos orรกculo y a preparar el mate que el cheesecake ya estรก listo.




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