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Sí, me animo

La semana pasada di tres turnos que fueron cancelados apenas un rato antes de conocernos por videollamada. Algunas de esas personas inclusive ofrecieron abonar la consulta previamente. Nunca lo acepto así porque se que pueden pasar cosas 😊

Mensajear a un psicólogo para una entrevista inicial (por esa vía recibo absolutamente todas los contactos) puede ser una tarea estresante, sea por primera vez en la vida o en un nuevo ciclo de terapia.


Hablar con un extraño (terapeuta, en este caso) acerca de lo que no se acomoda en nuestra cabeza implica poner en tela de juicio estructuras largamente instaladas que intuímos que ya no nos sirven. E intentar la magia de desarrollar algunas nuevas, más propias y eficaces. Lo cual es muy diferente de juzgar a quienes nos las han transferido en nuestra crianza - El burdo resúmen de que hacer un tratamiento es concluir que ‘la culpa la tienen los padres’ no hace justicia a lo que hacemos en sesión.

De acuerdo a las especializaciones psi, lo que hacemos puede variar, pero hay algo en lo que coincidimos todas las orientaciones: en sesión desafiamos ideas, esgrimimos lo que hace tope en alguna arista de nuestras vidas. En criollo: en el juego de encastre, conducimos a dar cuenta que el cuadrado ya no entra en el triángulo.

Invitamos a que el paciente deje de creer en todo, porque si. Porque continuamos creyendo como 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑎𝑠 aquellas estructuras de pensamiento formadas desde nuestra infancia que no 𝑟𝑒𝑡𝑎𝑚𝑜𝑠. Y a veces esos cristales con los cuales vemos el mundo ya no alcanzan.


Si vamos al oftalmólogo cada 2 años… ¿Por qué entonces no revisaríamos las creencias cada tanto?

Esta semana volvieron dos de las 3 bajas – ¿Se animarán a quedarse esta vez?




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