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Que quede en tu consciencia

Pitlochry es nuestro destino laboral de este fin de semana. Se trabaja desde allí pero se descansa también. Todito cerrado salvo el supermercado y una casuchita de madera en el camino principal hacia el bosque. En ella hay piedras, pulseras, aros y colgantes. Cada cosa con su precio. Cada cosa sin nadie que te las ofrezca y te las cobre. Un recorte en la madera del mueble anuncia ‘ranura de la honestidad’ y te invita a introducir la cantidad que hayas gastado según lo elegido.


¿Qué sucede con nuestro cerebro frente e la posibilidad de infringir las leyes? La estimulación eléctrica de la corteza prefrontal se supone que es la responsable, entre otros, de nuestra decisión de mentir o decir la verdad. ‘Otros’ involucrados: nuestra crianza, las creencias religiosas, la adrenalina de la aventura... Pero es ese momento en el que nos enfrentamos con quienes realmente somos cuando no nos ven, cuando probablemente no haya consecuencias si somos 𝑚𝑎𝑙𝑜𝑠. Es entonces que nos martilla la pregunta: ¿Quiénes elegimos ser?


En la tibieza de un sol inusual retiré dos regalitos para mis hijastros. No tenía cambio justo así que intenté abrir el cajoncito que recepcionaba el dinero, pero estaba pegado. Uh.Durante mi crianza, mi padre me decía ‘más vale que sobre y no que falte’. Una sola vez en 3er grado le pedí al kiosquero Don Rivas unos mapas que lo obligaban a darse vuelta y mientras le robé 3 Sugus max. Hoy, aún me da culpa.


En la casuchita no había ningún Don Rivas, pero juro que dejé dinero de más.




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