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Gotta Feeling

Ira ya en el desayuno se dio cuenta que no tenía un buen día. A veces se sentía más leve y lograba esconderse en algún chiste, a veces era más intensa, y no había dónde disimular.

Ese día pudo anticipar que la levedad no iba a encontrarla al final del día. Bueno, aunque para disiparla podía salir a caminar un rato para … ah no.

O podía ir a comprar esa crema que siempre… ah tampoco. Ya se! Qué tal si sacaba entradas para ir a ver… menos. Mejor, a por lo correcto: sentarse frente a la compu para escribir. Peeero se actualizó y se borraron los archivos. Toditos, todos.

Ira se puso de pie, casi entre lágrimas se cuestionó su vida entera, y juró no tener piedad a quien ingresara en el ambiente donde se encontraba. Y en cuestión de segundos entró Demanda desenfundando un pedido, como siempre. Ira prometió estallar apenas en un rato cuando hubiera respondido el mail que Demanda necesitaba en ese mismo instante.

Mientras ambos comentaban las repercusiones de lo que acaban de redactar, Incertidumbre se sumó a la charla, sin saber de qué hablaban y sin tener en claro qué iba a suceder después. Ira ensayó algunas respuestas, pero Incertidumbre siguió cuestionándose otras. Típico. Finalmente y justo cuando cada uno intentaba volver a lo suyo, Ego hizo su entrada y preguntó cuánto faltaba para cenar porque tenía cosas que hacer después así que necesitaba tiempo libre y su panza llena.

Para entonces, Ira se percató que el final del día la había alcanzado y prefirió dejar su explosión para otro momento. Algo parecido le debe haber sucedido a Demanda porque permaneció en silencio, a Incertidumbre quien contuvo sus dudas y a Ego que pensó en todos y propuso un juego; en la mesa, tres palabras que debían ser dibujadas para que el resto adivinara: 𝑀𝑎ñ𝑎𝑛𝑎, 𝑃𝑒𝑟𝑠𝑒𝑣𝑒𝑟𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑟𝑖𝑏𝑢𝑐𝑖ó𝑛. Fue muuuuy difícil.

Juro que basada en hechos reales.





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